Noticia publicada al diario HOY, página 47. Viernes, 7 de septiembre del 2007.
El director catalán se interroga sobre el compositor y el cine en un film presentado a la Muestra de Venecia
Portabella, Bach y el sonido del silencio
Elisabet Cabeza
Una pantalla en blanco es el punto de partida del silencio antes de Bach, la luz de qué está hecho el cine, la tela que espera los colores, la partitura sin notas. El nuevo film de Pere Portabella presentado ayer fuera de competición en Venecia orquesta preguntas, imágenes sugerentes, sentido del humor y magia, demostrando que el cine más joven que se ha visto hasta ahora en este certamen ha venido en buena parte de la mano de veteranos como el cineasta catalán o el centenario Manoel de Oliveira a quien tanto admira.
Portabella sonreía de gusto ayer al ser aplaudido como un cineasta de "nueva tendencia", atípico tanto en el planteamiento de su cine -porqué ni queriendo le interesa la narrativa convencional- como en una trayectoria que ha alternado una visión multidisciplinaría del arte y terrenos menos poéticos como la política.
Invitado a la sección paralela de Orizzonti, la presencia de Portabella en la Muestra anticipa de poco la retrospectiva y exposición que se le dedicará en el MOMA de Nueva York a finales de mes. Con un "pie en el cine y el otro en el museo" es dónde se encuentra más cómodo y, aun cuando no piense nunca cerrar el primero al segundo, lo más probable es que, tras Nueva York, la presentación del silencio antes de Bach tenga première en el Macba.
Ante la mirada confundida del espectador que espere encontrar una trama convencional o incluso un biopic de Bach si va muy despistado, Portabella remito a la actitud ante de un cuadro, abierto a la interpretación de la mirada. La aventura "de dos, el cineasta y el espectador", de la cual también hablaba ayer José Luis Guerín, presente a la Muestra con En la ciudad de Sylvia. El músico alemán que interpreta Bach en el film de Portabella, Christian Brembeck, le hacía ayer uno de los mejores cumplimientos: él que conoce tan bien la obra del compositor ha descubierto una "otra manera de mirar su legado, de interrogarse sobre la esencia de su música". Una música que no podía tener mejor director de orquesta en un film que alguien como Portabella, que trata de igual a igual "banda sonora, imagen y silencio".
Hoy, el cineasta catalán tendrá ocasión de coincidir con Jonathan Demme, presente en Venecia con un documental sobre el expresidente de los EE.UU. Jimmy Carter. Se cartean desde hace tiempo y Demme le presentará una de las películas en Nueva York.
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