Por fin, a Nueva York -Lara Bonilla- El MOMA dedicará a partir del 26 de septiembre una retrospectiva a la obra de Pere Portabella: el comisario cree que el cineasta catalán merece ser más conocido en los EUA El 25 de enero de 1972, el cineasta, productor y político Pere Portabella (Barcelona, 1929) había de presentar Vampir-Cuadecuc (1970) en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA). Franco le habia retirado el pasaporte y Portabella no pudo viajar para asistir a la presentación de su película. Los americanos no se quedaron de brazos cruzados y 150 personas signaron un manifiesto de protesta. El film se proyecto igualmente y se incorporo a la colección del museo. Treinta y cinco años después, el departamento de cine del MOMA le dedica una retrospectiva. Y esta vez, Pere Portabella si que estará en Nueva York, "el mejor lugar donde se puede presentar su trabajo”, dice Larry Kardish, comisario del proyecto, junto a Mark Nash, que escribirá un ensayo sobre la obra cinematográfica de Portabella como complemento de la exposición. El cineasta catalán es ya un habitual de los museos, donde su lenguaje cinematográfico se ha hecho un hueco dentro del arte contemporáneo. Ahora es el MOMA, pero antes han sido el Macba, el Pompidou de París, la Documenta de Kassel y el Fabric Workshope and Museum de Filadelfia los que han dedicado exposiciones o han integrado sus films en su fondo de arte. Del 26 de septiembre al 6 de octubre, en los dos teatros del MOMA se proyectaran algunos de los títulos más destacados de su prolífica carrera, como No compteu amb els dits (1967), Umbracle (1972), Acció Santos (1972), El sopar (1974), rodada clandestinamente, como otros de sus films, la misma noche que ejecutaron a Puig Antich, o su Informe general (1976) sobre la Transición. El MOMA también acogerá el estreno en los EUA (antes se habrá presentado en la Mostra de Venecia, la semana que viene) de El silencio antes de Bach. Será el retorno a las pantallas de Portabella después de los 17 años de El Pont de Varsòvia, con una exploración de la relación entre música y imagen a través de las composiciones de Bach. Ahora, soporte institucional Según explica Larry Kardish, la retrospectiva se hace ahora, que es cuando finalmente se han subtitulado todas sus películas al inglés, y lamenta que no haya sido hasta este 2007 "que los gobiernos catalán y español se han dado cuenta que es un Artista significativo. Reconoce que las películas del productor de films tan célebres como Viridiana, de Luis Buñuel, y El cochecito, de Marco Ferreri, no son comerciales ni populares. "Por esto no tubo la ayuda de las administraciones, y tampoco los distribuidores americanos se interesaron en exhibir sus películas en grandes cines". Pero en nuestro país, el cine de Portabella es también tan innovador y creativo como poco conocido por el público donde ha calado más su faceta política. “Puede que estén limitados a una audiencia determinada… pero experta, a quien le gusta la idea de un cine diferente” dice Kardish. Es por este motivo que cree que los “nuevayorkinos” serán los espectadores más adecuados. "Descubrirán un destacado artista catalán que merece ser más conocido aquí", asegura. "Cualquier persona interesada en la Vanguardia y en el cine experimental, encontrará sus películas interesantes” dice Kardish, sin saber, puede… que Portabella no es muy amigo de las etiquetas, igual que también rechaza que se lo vincule con la Escuela de Barcelona. "Es genial que haya continuado experimentando de esta forma. No conozco nadie más que trabaje así y por esto se ha ganado el respecto de realizadores como Jonathan Demme", *añade. El autor de Beloved, por cierto, también participará en la muestra como conferenciante invitado. Sus films están en las colecciones del MOMA “porque está considerado un innovador en el cine y en cambio el museo no ha podido disfrutar nunca de su presencia”, explica Mary Ann Newman, directora del Catalan Center de Nueva York, que co-organiza un simposio alrededor de la obra del cineasta barcelonés. Visión plástica y visual “Su particular visión del cine, muy plástica y visual”, es lo que distingue sus películas, lo que le inscribe en la misma tradición de artistas como Antoni Tàpies, Joan Miró, Joan Brossa o Carles Santos. Precisamente, Joan Miró, con quien Portabella colaboró en los años 70, será también objeto de una exposición en el MOMA la temporada que viene. A mas, durante la retrospectiva también se proyectaran los cortometrajes que hicieron juntos y se exhibirá el cartel que hizo para Umbracle (1972).
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