Portabella reivindica la radicalidad en Venecia
ÀNGEL QUINTANA. Venecia
En medio de una muestra marcada por la presencia de producciones Hollywoodienses, las dos producciones catalanas exhibidas ayer en el Lido, reivindicaron un cine de la sencillez y de la radicalidad estética. José L. Guerín presento En la ciudad de Sylvia, film sobre la búsqueda del hombre del eterno femenino que desconcertó y generó adeptos después de las dos primeras proyecciones.
Pere Portabella ha tomado en el Silencio antes de Bach la figura del compositor como punto de partida para hablar de la arquitectura musical y de la creación de los grandes pilares de la cultura europea.
Portabella, catalán entre Hollywood y Venecia
ÀNGEL QUINTANA. Venecia
Pere Portabella ha tomado en el Silencio antes de Bach la figura del compositor como punto de partida para hablar de la arquitectura musical y de la creación de los grandes pilares de la cultura europea. La Ciudad de Sylvia y El silencio antes de Bach han sido presentadas el mismo día y se ha certificado que detrás de ellas se empiezan a mover algunas cosas.
Pere Portabella produjo el año 1997 la película de Guerín Tren de sombras. El azar ha hecho que diez años después se encontrasen en el Lido de Venecia. Pero esta vez, Portabella vuelve a la dirección con El silencio antes de Bach, una película de tejido no narrativo en la que el cineasta toma como excusa la reconstrucción del mundo de Bach para poder tejer un juego entre la musica y el poder del cine para crear formas arquitectónicas a partir de sus espacios representativos.
El Silencio antes de Bach transmite una fuerte sensación poética y certifica una vez más como el cine de Portabella va más allá de los modelos institucionales para penetrar en el territorio del arte y reivindicar el poder absoluto de la imagen.
La proyección de El silencio antes de Bach en Venecia, coincide con un momento dorado en la carrera del cineasta. Hace dos años una retrospectiva en Buenos Aires de toda su obra sirvió para que su nombre fuese recuperado a escala internacional y se convirtiese en un mito para cierta cinefilia.
Pero Portabella ya tenía un nombre en el campo del Arte. Habia participado en la Documenta de Kassel antes que Ferran Adriá y El silencio antes de Bach tiene previsto su estreno a finales de mes en el MOMA de Nueva York.
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