Umbracle
- por J. Rosenbaum (Extractos Village Voice y Time Out 1972)-.
Por segundo año consecutivo, el filme más audaz que he visto en Cannes ha sido el trabajo de Pere Portabella. Umbracle (1972), una declaración polifacética de desesperación política frente a la España franquista que se presenta bajo una apariencia mucho mas ambiciosa e indefinida y mas difícil de clasificar.
A juzgar por la evolución mostrada por Portabella en sus tres obras - desde Nocturno 29 (1968) hasta Vampir-Cuadecuc (1970) y Umbracle - revela el nacimiento y las cualidades de uno de los estilos más personales del cine actual. ¿Cómo podemos clasificar estos filmes? ¿Son películas de terror, declaraciones políticas, estudios formales de la relación entre sonido e imagen, homenajes al cine mudo, ensoñaciones personales o retratos lacónicos de la España contemporánea? Hasta cierto punto, cada una de las obras de Portabella es un compendio de todo esto... Umbracle, por su parte, es el film de Portabella más conmovedor y más conseguido hasta la fecha. Aquí encontramos una síntesis de los mejores logros de sus producciones anteriores, ya que une la libertad y la variedad de Nocturno 29 con el rigor y la simplicidad de Vampir-Cuadecuc.
Incluso si Umbracle es el más provocador de sus filmes, también es el que mejor admite el análisis y la paráfrasis. La dicotomía ingeniosa y la dialéctica entre el sonido y la imagen en Vampir-Cuadecuc va más allá, hasta convertirse en un golpe agresivo a las expectativas narrativas del inconsciente del/la espectador/a.
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